Es una leyenda urbana muy extendida: cuanto más joven eres, más facilidad para aprender una lengua extranjera tendrás. La idea se repite de forma común entre miles de adultos cuyos esfuerzos para aprender inglés han sido en vano. Frente a ellos, los niños y jóvenes, educados con películas subtituladas y clases de inglés intensivas, parecen aprender más rápido, también una segunda lengua. Pero no es exactamente así.

La afirmación de que existe una brecha en nuestro aprendizaje como niños y como adultos implica que, en algún punto de nuestra vida, nuestra habilidad para adquirir nuevas herramientas comunicativas se detiene, o cambia de forma drástica.
Sin embargo, es importante conocer el contexto en el que se maneja cada alumno. El entorno en el que el aprendizaje del nuevo idioma se lleva a cabo es muy importante para el desarrollo del lenguaje. Así, un estudiante de más edad puede llegar a tener, eventualmente, mayores facilidades (y mejor desarrollo y resultado) aprendiendo un idioma extranjero que uno joven.
Parece que las horas de estudio en la escuela resultan determinantes. En Japón, por ejemplo, donde la enseñanza de otro idioma emplea largas horas a la semana (entre 6 y 8 de un total de 44), los alumnos más jóvenes demostraron resultados algo superiores a los más mayores (adolescentes frente a niños). Pero en otros países donde el número de horas destinadas a los idiomas no nativos era menor, la situación se invirtió: los alumnos en su pubertad (o por encima de ella) adquirían mejores conocimientos y fundamentos que los más pequeños.
Al estar más desarrollados, estaban más capacitados. Para que la máxima de más joven = más fácil funcione, se necesitan más horas.
Los elementos que explican qué personas terminan dominando una lengua y qué personas encuentran más dificultades son muy variados. Para el caso de los inmigrantes, por ejemplo, hay trabajos que indican que las personas adultas aprenden con más rapidez la lengua del país al que llegan que sus hijos. Pero, por otro lado, son estos los que a largo plazo desarrollan un mayor dominio del idioma que reciben, el cual terminan controlando de forma nativa y de forma casi indistinguible del resto de sus compañeros de generación.
La línea, por tanto, es difusa, y no hay un momento claro en el cual dejemos de aprender bien. En el fondo, nunca es tarde, y nuestra velocidad y ritmo de aprendizaje viene determinado por otros factores, como se ha visto.

Dicho esto, tanto en Centro de Estudios CEAT, como en ETIC Formación, disponemos de varios cursos de inglés dirigidos a todas las edades, desde una formación de introducción para los niños, como la preparación de las certificaciones de Cambridge, Trinity y Oxford, ésta última como Centro Examinador exclusivo en Tomelloso y Socuéllamos. Infórmate en:
Centro de Estudios CEAT – C/ Campo, Nº 84 – Tomelloso | Telf. 926 50 11 78
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